Páginas vistas en total

lunes, 23 de abril de 2012

Mis problemas con el rape


¡Me ha vuelto a ocurrir! El sábado pasado conseguí cargarme un kilo de estupendos medallones de rape y de paso, medio kilo de guisantes tiernos que me costaron casi más caros que el rape. Y todo por culpa de un listillo que estaba delante de mí en la cola de la pescadería.
Este caballero que me precedía, estaba comprando rape, mucho rape y le decía al pescadero:
-Pártamelo en medallones, para hacerlo a plancha.
Yo llevaba un buen rato rato allí y ya me estaba aburriendo, así se me ocurrió decirle:
-Perdone que le haga esta pregunta, ¿cómo hace usted el rape a la plancha?, porque a mí se me suele salir el jugo y me queda fatal casi siempre.
Él, cubriéndose las espaldas, me contestó:
-Bueno, es que con el rape, ya se sabe, hay que hacerlo muy poco, porque si no se queda seco, efectivamente.
A mí eso no me convenció del todo, porque si se hace mucho pierde el jugo, y si se hace poco, se queda crudo y gelatinoso. Se me debió notar, porque el caballero siguió:
-Es que el rape, como está bueno es en salsa verde, yo lo llevo para hacerlo a plancha para no entretenerme..., etc.
Total, que yo piqué y decidí que prepararía el rape en salsa verde. Compre el rape cuando me tocó el turno y dispuesta a darlo todo, compré también los guisantes en una frutería vecina.
Por esmerarme más, busque recetas en varios libros y en Internet y vi que más o menos todas coincidían: la salsa con la cebolla y el perejil, la harina refrita, se añade caldo o vino blanco o las dos cosas, y el pescado al final. Las distintas variantes incluyen, guisantes, almejas y no sé cuantas cosas más.
Yo me quedé con lo básico, y por rizar el rizo, hice un caldito con los huesos del rape y las cosas habituales.
El resultado fue muy mediocre. La salsa, que parecía ir trabándose muy bien, se destrabó al echar el pescado. Los guisantes, que, según me había asegurado la buena señora que me los vendió, solo necesitaban un hervor mínimo, quedaron estilo balín, y el rape estaba bueno, porque era bueno, el pobre, pero sin ninguna gracia.
El único motivo de alegría fue no haber comprado almejas para aderezar el plato.

Desde aquí solicito ayuda a mis lectores, que yo creo que tengo alguno:
¿Alguien me puede decir cómo triunfar con el rape? ¿Cuál es el verdadero misterio de la salsa verde?
Si alguien me saca de este atolladero, prometo escribir unas coplas conmemorativas.

2 comentarios:

  1. El rape tiene tendencia a soltar mucho líquido. Y todo lo que suelta líquido se seca en un volumen igual al agua soltada. Lo mejor tal vez sería enharinarlo y darle una pasada por aceite muy caliente para sellarlo un poco y una vez sacado, olvidarse de él y preparar la salsa por separado. Yo lo suelo hacer así más o menos, después de varios disgustillos como el tuyo. El ehnarinado espesará la salsa en una proporción semejante al agua que pueda aportar el rape y el resultado puede ser aceptable, supongo, aunque debo reconocer que yo soy bastante más exigente como confeccionador que como ingestor. Los guisantes no es preciso cocerlos mucho pero, ma chère, il faut les cuire. El perejil debe cocer muy poco si se quiere uno ahorrar tragos amargos. Y las almejas, espárragos y hasta huevo cocido no son más que aditamentos barrocos que te puedes ahorrar. Ninguno es verde, por otra parte. Yo una vez usé trigueros pero lo hice con merluza. Es lo que había a mano. Besetes.

    ResponderEliminar
  2. Muchas gracias por tu pronta y prolija respuesta, querido amigo. Pienso volver a intentarlo y tendré cuenta tus sabios consejos.

    ResponderEliminar