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martes, 3 de diciembre de 2013

Bizcocho de Isi de Muros de Nalón



Siguiendo con la repostería, os propongo un bizcocho con almendras que aprendí el pasado verano en Asturias. Resulta muy sabroso y diferente, aunque hay que degustarlo con medida porque es denso de verdad.

Ingredientes

150 gr de mantequilla
3 huevos
1 yogurt natural
3 medidas de yogurt de azúcar
3 medidas de yogurt de almendra molida (más o menos 250 gr)
3 medidas de yogurt de harina
Medio sobre de levadura Royal

Dejar la mantequilla fuera de la nevera para que se ablande un poco.
Moler las almendras.
Encender el horno a 220º C.
Mezclar en un bol grande con una batidora o con varillas los huevos con el azúcar, añadir el yogur y la mantequilla. Cuando la mezcla sea homogénea, añadir el azúcar, las almendras y por último la harina y la levadura tamizadas. Mezclar hasta que todo quede unido y verter la mezcla en un molde de rosca previamente untado con mantequilla y espolvoreado con harina.
Meterlo al horno a 220º durante unos cinco minutos y después bajar la temperatura  (200º-180º). Estará listo en 40 o 50 minutos. Comprobar que está a punto pinchándolo con una aguja que debe estar seca. Desmoldarlo, espolvorearlo con azúcar glass y degustarlo cuando esté frío. 

jueves, 21 de noviembre de 2013

Falso strudel de manzana

Lo de falso se refiere a que he usado masa de hojaldre en lugar de la pasta brick o filo, que según creo es preceptiva para este postre. He preferido el hojaldre porque es más fácil de manipular y más fácil de encontrar también. Para el relleno he hecho alguna aportación de mi cosecha.
 
Ingredientes

Un rollo de masa de hojaldre refrigerada
Tres o cuatro manzanas reinetas
Un  puñado de pasas de Corinto
Unas cuantas nueces
Un vasito de Pedro Ximénez
30 gr de mantequilla
Un poco de pan rallado, dos o tres cucharadas soperas
Azúcar y canela en polvo a discreción


Poner las pasas en remojo con el vino. Pelar las manzanas y partirlas en trocitos, juntarlas con las nueces peladas y partidas en trozos pequeños en una fuente de horno, agregar azúcar y canela, y las pasas con el vino, aunque no todo para que el conjunto no quede caldoso. Mezclar bien y meter la fuente en el horno ya caliente durante 15 o 20 minutos, hasta que la manzana esté blanda, pero no deshecha.
Mientras, poner a calentar la mantequilla en una sartén. Cuando esté disuelta, reservar en una taza un poco, un dedo más o menos. En la mantequilla restante tostar el pan rallado, a fuego bajo para que no se queme, conviene darle vueltas para que se tueste por igual. Cuando esté suelto y dorado, apartarlo del fuego. Mezclar una parte del pan, una cucharada más o menos, con la manzana y demás ingredientes, remover bien y dejar que la mezcla se enfríe.
Calentar el horno a la temperatura más alta que tenga, dejando dentro la bandeja para que se ponga bien caliente.
Desenrollar la masa, dejando debajo el papel en que viene envuelta, recortar todo alrededor un tira de uno o dos cm de ancho y reservarla.
Poner en el centro de la masa el pan rallado que se ha reservado, formando una especie de cama rectangular. Poner encima el relleno, que ya deberá estar frío, dándole una forma alargada, y envolver sobre él la masa.
Aconsejo doblar primero los dos lados más estrechos, luego la parte más alejada de nosotros y por última el lado que está más cerca. Para sellar las junturas, se pasa un pincel impregnado con la mantequilla derretida que se ha reservado. Por último, con las tiras de masa, también mojadas en la mantequilla, se hacen los adornos que se quiera, y se pinta toda la superficie con el resto de la mantequilla. Pinchar el strudel para que el hojaldre no se infle demasiado.
El papel de la masa nos servirá para trasladar el pastel a la bandeja del horno fácilmente.
Meterlo al horno y bajar la temperatura a 180º-200º.
Tardará unos 30 minutos en estar dorado. Si se ve que le falta, se puede dejar un poco más, siempre que no se queme.
Sacarlo del horno y dejar que se enfríe sobre la propia bandeja, para que el hojaldre se termine de hacer por debajo.
Espolvorearlo con azúcar glass y pasarlo a una fuente de servir.

Está muy bueno templado, aunque aguanta bien de un día para otro.

lunes, 7 de octubre de 2013

Bizcocho de nata


Un bizcocho muy sencillo y al que la nata le aporta un gusto distinto, si estáis aburridos del bizcocho de yogur que tanto se ha popularizado.

300 gr de nata líquida
3 huevos
150 gr de azúcar
1 sobre de levadura
270 gr de harina


Calentar el horno a 200º.
Batir bien los huevos con el azúcar. Añadir la nata, removiendo sin batir, y por último agregar la harina y la levadura tamizadas. Remover suavemente hasta que se incorpore y pasar la mezcla a un molde previamente untado con mantequilla y espolvoreado de harina.
Meter el molde en el horno y después de unos 5 minutos, bajar un poco la temperatura, a 180º, y hornear durante 45 minutos, más o menos.
Espolvorear con azúcar glass y servirlo cuando se enfríe.

lunes, 16 de septiembre de 2013

Berenjenas raras

El otro día vi en un puesto del mercado de Ventas, concretamente en Frutas Pedrín, unas hortalizas que me sorprendieron. Son estas:


Se trata de un tipo de berenjenas muy largas y finas, color violeta, exactamente como las de la foto. El frutero me dijo que eran ricas y muy apropiadas como guarnición, así que compré dos para probarlas.
Tal como me dijo, las partí en trozos, como si se tratara de chistorra (es un decir), partí los trozos por la mitad e hice una especie de bocadillos, metiendo dentro unos trocitos de queso que me habían sobrado de la receta anterior. Junté las mitades con un palillo y las freí después de sumergirlas en una masa tipo tempura, hecha con harina, una pizca de sal y cerveza muy fría.
No tengo la foto del plato terminado, la pondré la próxima vez, pero el resultado es sorprendente por lo tiernas y sabrosas que son.
Buscando una foto me he enterado de que son berenjenas chinas, ¡qué cosas! Pero es la variedad, creo que se cultivan en Almería y también en Extremadura.
Merece la pena probarlas, a pesar de su aspecto extraterrestre.

Pollo frito con sésamo

Una receta sencilla y vistosa, para hacer algo más apetitosos los socorridos filetes de pechuga de pollo.

Ingredientes

Una pechuga de pollo en filetes
Un huevo
Zumo de limón
Un ajo
Unas lonchas finas del queso que se prefiera
Pan rallado
Sésamo
Aceite para freír
Sal y pimienta

Batir el huevo, añadirle el ajo entero después de darle un golpe y un poco de zumo de limón.
Salpimentar los filetes de pollo y dejarlos un rato en el huevo.
Montar unos libritos poniendo una loncha de queso entre dos filetes. Partirlos en dos o tres trozos, para manejarlos mejor, y sujetarlos con un palillo.
Mezclar el pan rallado con el sésamo y rebozar con esta mezcla los libritos. Antes es mejor volver a pasarlos por el huevo para que queden bien impregnados y se pegue mejor el pan rallado.
Freirlos en aceite abundante, procurando mantener una temperatura media, para que no se arrebaten. Es mejor freírlos en una sartén pequeña para no desperdiciar demasiado aceite, ya que las semillas de sésamo se desprenden y se ensucia bastante.
Cuando estén bien dorados y crujientes se sacan y se escurre el exceso de aceite sobre un papel de cocina.



miércoles, 3 de julio de 2013

Buffet de ensaladas IV

Con mucha sustancia

Las propuestas que siguen tienen en común la presencia de ingredientes no vegetales, que hacen de estos platos un comida completa.
Son ideales para tenerlas preparadas con antelación.

Pimientos asados con atún
 
Tres o cuatro pimientos rojos
Una o dos latas medianas de atún, mejor si es ventresca, claro
Una cebolleta
Un huevo duro
Aceitunas negras
Aceite de oliva virgen extra
Vinagre de jerez
Pimienta, sal y las especias que se prefieran (orégano, comino, etc.)

Asar los pimientos enteros y dejarlos enfriar en un recipiente que tenga tapa para poder pelarlos más fácilmente. Una vez fríos, quitarles la piel, y cortarlos en tiras. Escurrirlos, pasarlos a una fuente y añadir el atún y los demás ingredientes, usando las aceitunas y el huevo duro en rodajas o picado como adorno. Aliñar al gusto. Se puede servir de inmediato, pero le va muy bien reposar un rato en la nevera.



Lo que mi tía Teresa llama “amanida”

Un par de tomates
Una lechuga
Un pepino
Cebolla
Fuet en rodajas
Queso en taquitos (cualquiera, aunque yo no pondría uno demasiado caro para mezclarlo con la ensalada, iría bien un queso de bola semicurado, por ejemplo)
Aceite de oliva virgen extra
Vinagre
Sal

Lavar y cortar los vegetales del modo habitual, ponerlos en una ensaladera, aliñarlos como más guste y colocar por encima las rodajas de fuet y los tacos de queso. Se pueden añadir otros fiambres, si se tienen a mano. Sugiero acompañar este plato tan nutritivo con vino con gaseosa, muy frío y en porrón.

La ensalada campera de siempre

Un kg de patatas, más o menos
Un tomate rojo pero que esté firme
Una cebolleta
Un pepino
Una lata de atún
Un puñado de alcaparras
Uno o dos huevos duros
Aceite de oliva virgen extra
Vinagre de jerez, sal, pimienta

Cocer las patatas enteras con piel o peladas y partidas. Yo prefiero hacerlas ya peladas porque se cuecen mucho antes y me resulta más cómodo partirlas crudas. Creo que da lo mismo, la verdad.
Partir los demás ingredientes y mezclarlos con las patatas, aliñar como se prefiera y dejar reposar un rato en la nevera antes de servir.
Aconsejo preparar el aliño por separado. Queda muy bien si se hace una vinagreta mezclando con la batidora aceite, vinagre, un poco de cebolla picada, unas alcaparras y sal. Se puede poner también una pizca de mostaza, si gusta.

martes, 25 de junio de 2013

Buffet de ensaladas (III)

Placeres culpables ¡viva la mayonesa!


Ensaladilla de gambas
250 gr de gambas 
Un cebolla, una hoja de laurel, una ramita de perejil
Tres o cuatro patatas
Mayonesa (natural, de bote o de bote rectificada)

Preparar un caldo corto con agua, sal, una cebolla en trozos, una hoja de laurel y los ingredientes que gusten.
Mientras rompe a hervir, lavar y escurrir las gambas y pelar y trocear las patatas en dad
os pequeños, de 1 cm de lado, más o menos.
Cuando el caldo haya cocido unos minutos, añadir las gambas lavadas, dejar que vuelva a romper el hervor y dejar que cuezan un minuto. Sacarlas a un colador, refrescarlas bajo el chorro de agua fría y pelarlas, volviendo a echar las cáscaras al caldo, que dejaremos hervir unos minutos más.
Colar el caldo, volver a ponerlo al fuego y hervir en él las patatas. Solo tardarán unos minutos, así que hay que vigilarlas para que no se deshagan. Mientras, cortar las gambas en trocitos, cada una en dos, más o menos, aunque también se pueden dejar enteras.
Poner en una fuente las patatas y las gambas, rociar con un chorrito de aceite y corregir de sal, si es necesario. Envolver el conjunto con mayonesa, la justa nada más para que quede trabado y dejarlo enfriar un rato en la nevera antes de servir.
Lo ideal es preparar una mayonesa casera, pero se puede usar una de bote, de buena marca, rectificándola con un chorro de aceite de oliva virgen extra, unas gotas de limón y media cucharadita de mostaza.



Ensaladilla rusa (la que yo hago)
Cuatro o cinco patatas
Una lata de atún mediana
Una lata pequeña de guisantes
Una lata de pimiento morrón
Un puñado de alcaparras
Dos huevos duros
Unos cuantos pepinillos
Una lata de aceitunas rellenas de anchoa

Para la mayonesa:
200 gr de aceite (más o menos)
Un huevo
Un limón
Sal y un poco de mostaza

Cocer las patatas enteras o partidas, abrir las latas, escurrir su contenido muy bien y picar lo que haya que picar. Ponerlo todo en un recipiente, poner sal y un chorrito de aceite, mezclar y envolver con la mayonesa, sin excederse, solo la cantidad justa para que quede todo unido.
Pasar la ensaladilla a la fuente donde se vaya a servir y decorarla con el huevo duro picado o con lo que se prefiera. Tiene que enfriarse y reposar un rato en la nevera antes de servir.
Se pueden poner otras cosas, como gambas, cebolla muy picada, manzana, cada cual tiene su secretillo y es muy difícil que no esté buena. Para mí, lo que le da la gracia es el toque de vinagre que aportan los pepinillos y las alcaparras y, sobre todo usar mayonesa casera.


lunes, 24 de junio de 2013

Buffet de ensaladas (II)

Versiones italiana, griega y francesa de un concepto muy similar

Tomate y mozzarella







Tomates rojos y firmes
Una o más bolas de mozzarella
Unas hojas de albahaca fresca
Aceitunas negras
Aceite de oliva virgen extra
Sal y pimienta

Cortar los tomates y la mozzarella en rodajas y colocarlos en una fuente alternando los ingredientes, de manera que monten un poco y quede bonito. Espolvorear con sal y pimienta y con la albahaca picada, dejando algunas hojas enteras para adornar.
Salpicar las aceitunas por encima y aliñar con un chorro generoso de buen aceite de oliva virgen.

La tradicional ensalada griega

Tomates rojos y firmes
Pepinos
Cebolla o cebolleta
Pimiento verde o rojo
Aceitunas negras
Queso feta
Sal, pimienta
Orégano
Vinagre
Aceite de oliva virgen extra

Partir todos los ingredientes vegetales de la manera habitual: el tomate en gajos, el pepino en rodajitas, el pimiento y la cebolla en tiras o rodajas muy finas y ponerlo todo en la ensaladera.
Añadir el queso cortado en dados y las aceitunas, aliñar al gusto y espolvorear con orégano.

Ensalada niçoise


Dos o tres tomates
Una cebolleta
Un pimiento verde
Un huevo duro
Una lata pequeña de anchoas o de atún
Tres o cuatro patatas cocidas
250 gr de judías verdes “bobby” ya cocidas
Aceite de oliva virgen extra
Vinagre de jerez
Sal y pimienta
Una cucharadita de mostaza de Dijon

Trocear los tomates en gajos, la cebolleta el pimiento en tiras y las patatas en rodajitas. Poner estos ingredientes en una fuente, añadir las judías verdes y colocar por encima las anchoas, las aceitunas y el huevo duro.

Preparar en un recipiente los ingredientes del aliño y batirlos con un tenedor para que se emulsionen un poco. Aderezar la ensalada con el aliño y servir.

Buffet de ensaladas (I)

Os voy a poner unas cuantas ideas de ensaladas muy sencillas. No creo que ninguna tenga nada demasiado original, pero juntas pueden formar un pequeño repertorio de sugerencias para las noches veraniegas, cuando lo último que apetece es encender la cocina.

Ensalada de lechuga, cebolleta y salmón

Una lechuga batavia o trocadero
Una cebolleta morada
150 gr de salmón ahumado
Sal, pimienta vinagre de jerez o, si se prefiere, limón
Aceite de oliva virgen extra

Remojar la lechuga y picarla en tiras que no sean excesivamente pequeñas. Cortar la cebolla en tiras longitudinales finas y el salmón en tiras también, de unos dos cm de ancho.
Mezclar en un recipiente los ingredientes del aliño, procurando que la sal se disuelva bien. Añadirlo a los vegetales, que tendremos ya preparados y bien escurridos en la ensaladera, y mezclar bien. Colocar encima el salmón y servir.

Ensalada de escarola y naranja
Escarola
Una o dos naranjas
Una cebolleta de las largas
Sal
Aceite de oliva virgen extra

Lavar, escurrir y trocear la escarola. Pelar una o dos naranjas a sangre y cortarlas en dados, procurando recoger todo el jugo que suelten. Pelar y partir en rodajitas la cebolleta.
Mezclar la escarola y la naranja en la ensaladera con buen aceite de oliva virgen extra y sal. No hace falta añadir vinagre ni limón, porque su función la cumple el zumo que suelta la naranja.


martes, 28 de mayo de 2013

Para los muy golosos





Objetivo: tarta perfecta, Alma Obregón
  
Siempre me ha parecido que hacer tartas es algo muy laborioso y complicado, sobre todo las de bizcocho con decoraciones de mantequilla rizada y cosas por el estilo. Solo me atrevo con las más básicas y caseras, cuyas recetas ya he colgado en este blog. Sin embargo, con este recetario de Alma Obregón, que acaba de publicar El País-Aguilar, todo parece muy sencillo, la confección de las bases de bizcocho, la preparación de cremas y coberturas y por supuesto, el toque elegante del montaje final.
Las explicaciones son claras y las fotos sugerentes, de manera que dan ganas de animarse con alguno de estos postres, aunque solo sea por una vez.

Para los que no tengan problemas con el peso ni prejuicios contra el uso de cantidades industriales de mantequilla este simpático manual será una buena fuente de inspiración.
Para más detalles os dejo este enlace
http://www.elpaisaguilar.es/index.php?s=libro&id=753

lunes, 13 de mayo de 2013

Confit de pato con guarnición


Si queréis preparar un menú pinturero y gustoso, con aire de fiesta, os sugiero que probéis con el confit de pato. Además de ser delicado y suculento, se puede sacar a la mesa en media hora y con una buena presentación.
Como último detalle está su precio: sin ser especialmente barato, resulta bastante conveniente, ya que rinde y no tiene apenas desperdicio.
Las guarniciones pueden ser infinitas. Las que os pongo son solo sugerencias

Ingredientes
Una pieza de confit de pato por comensal. Al estar ya cocinados, suelen traer instrucciones, que consisten básicamente en sacar los confits de la grasa en la que están conservados, ponerlos en una fuente con la piel hacia abajo y meterlos 10 o 15 minutos al horno previamente calentado a unos 200 grados; pasado este tiempo, darles la vuelta y tostar la piel un momento con el grill. Sacarlos a la mesa enseguida con la guarnición que se prefiera.

Guarniciones y salsas
Setas o champiñones: ajo, perejil, setas.
Patatas fritas o panaderas.
Arroz blanco
Puré de manzana: manzanas reinetas, mantequilla, una pizca de sal, jerez o vino blanco seco.
Cebolla caramelizada: dos kilos de cebollas, un par de cucharadas de aceite, agua, una cucharada de azúcar, una cucharada de vinagre.
Salsa al vino de Marsala: hacer un roux con una cucharada de harina y una cucharada de mantequilla, diluirlo con un poco de caldo y cuando espese, añadir un vasito de vino de Marsala, se deja hervir un poco para que se evapore el alcohol y se reduzca, mientras se trabaja con unas varillas para que se mezcle bien y no queden grumos.
No pongo con más detalle las recetas de las salsas porque son fáciles de encontrar y porque se pueden sustituir por otras, incluso compradas.

La famosa ensalada César


Buscando por Internet me he enterado de que el inventor  de la ensalada César fue un chef  llamado César Cardini, radicado en México, que tenía un restaurante en Tijuana.
Parece ser que ganó no sé qué concurso gastronómico y su ensalada se hizo famosa, pasó a California y de ahí al mundo entero.
La verdad es que yo la tomé por primera vez en México, donde la probé en varios sitios porque me gustó mucho, por la ensalada en sí y porque la preparaban con cierta liturgia ante el comensal, siempre de la misma manera. Tomé nota del invento y hasta me compré en un mercadillo una ensaladera de madera maciza parecida a las que usaban para hacer el aliño, mezclarlo con la lechuga y servirla.

Ingredientes (2-4 personas, según lo que coman y el tamaño de la lechuga, claro)

Una lechuga romana; sale muy bien también con cogollos de Tudela o con lechuga hoja de roble, pero no usar lechuga iceberg, por favor
Unas rabanadas de pan del día anterior
Tres o cuatro anchoas
Un huevo
El zumo de medio limón
Un ajo
Aceite de oliva virgen extra
Unas gotas de salsa Worcester
Un poquito de mostaza
Costrones de pan frito
Queso parmesano


Partir unas rebanadas de pan en daditos y freírlos en aceite. En cuanto estén dorados, sacarlos en un plato sobre papel de cocina para que se escurran y se enfríen.
Lavar y escurrir bien la lechuga, partirla o dejar las hojas enteras, según se prefiera y reservarla.
En la misma ensaladera en que se vaya a servir, machacar con la mano del mortero las anchoas. Agregar el ajo pasado por una prensa y la yema del huevo; mezclar con la misma mano del mortero (o con lo que se quiera) e ir incorporando el aceite en chorrito fino. Enseguida empezará a trabarse como una mayonesa; sin dejar de remover, agregar el limón, la salsa Worcester y la mostaza y seguir con el aceite hasta obtener una cantidad suficiente de aliño. Con la sal de las anchoas será suficiente, no hay que poner más.
Añadir la lechuga y removerla bien para que se impregne del aliño. Poner por encima los costrones de pan y el parmesano recién rallado o en lascas finas, si se prefiere.
Tomarla inmediatamente para que la lechuga no se mustie.

lunes, 29 de abril de 2013

Lo mejor de Asturias


He pasado este lluvioso fin de semana con mis amigos de Astur Aldea, el mejor sitio de la costa occidental de Asturias para disfrutar de todo lo que puede ofrecer esa tierra extraordinaria.
La belleza natural, la amabilidad de la gente, y como no, la deliciosa gastronomía asturiana son motivos suficientes para conducir 500 km entre lluvia torrencial, viento huracanado y temperaturas más propias de Noruega que de la península Ibérica.
Por si alguien quiere seguir nuestros pasos os dejo un enlace a su página web y a su perfil de Facebook, donde encontraréis todo la información necesaria.

Página web
Perfil de Facebook


jueves, 18 de abril de 2013

Cocina de fantasía

Seguro que mucha gente aficionada al buen comer es además seguidora de Juego de tronos (o de Canción de hielo y fuego, la saga de George R. R. Martin en que se basa la serie). Los que disfruten de esas dos aficiones están de suerte: podrán recrear la gastronomía de sus lugares de fantasía favoritos gracias a Festín de hielo y fuego, una colección de recetas culinarias pensada para evocar las cocinas y los banquetes de los Siete Reinos.
¿Cuál es plato favorito de Tyrion Lanister? ¿Qué menú sirven en la posada de la encrucijada? ¿A qué sabrán los pasteles de limón que tanto le gustan a Sansa? ¿Qué desayunan los rudos dothrakis?
En las novelas, que son mucho más descriptivas y minuciosas que la serie, los detalles sobre la vida cotidiana  están cuidados con esmero y abundan las alusiones gastronómicas. Chelsea Monroe-Casse y Sarian Lehrer, las autoras de este libro de cocina, han volcado en un bonito volumen las recetas que  publican en su blog, dedicado a los aspectos alimenticios de la serie
 :

Las recetas son curiosas, de aire vagamente medieval, y parecen bastante fáciles y bien explicadas. Incluyen una tabla de sustituciones, por si en nuestra carnicería habitual no nos quieren vender solomillo de uro o pechuga de cisne negro, y cualquier lector habituado a cocinar se dará cuenta de que nadie va a notar si las especias vienen de más allá de los Siete Reinos o son marca Carmencita.

Ideal para regalar a incondicionales de la saga. Para más información



viernes, 12 de abril de 2013

¡Mi primer premio!



Raquel, autora del blog Cocinara http://cocinara.blogspot.com.es/2013/04/premios.html#comment-form, me ha puesto en su lista de blogs premiados ¡qué ilusión! Desde aquí quiero agradecerle este detalle.

Raquel tiene unas recetas estupendas, os animo a vistarla.

jueves, 4 de abril de 2013

Merluza a la gallega


Como dijo el poeta,
te me mueres de honrada y de sencilla
y ya seas merluza o pescadilla
esta simple receta,
tan fácil y completa,
tus virtudes realza y magnifica
y en un momento explica
la lección de modestia culinaria
que da tu suculencia extraordinaria
¡Qué buena estás! ¡Qué rica!


Yo interpreto así este plato tan clásico de la gastronomía gallega y nacional. La receta, o más exactamente el procedimiento me lo explicó un buen amigo de Cedeira al que hace mucho que no veo. Es tan fácil que me da un poco de apuro ponerlo por escrito, pero ahí va.

Ingredientes

Un buena merluza o pescadilla gorda partida en rodajas de unos dos dedos de grosor
Patatas, mejor si son gallegas
Cebolla
Laurel
Pimentón
Ajo
Sal
Aceite de oliva virgen extra


Lavar y escurrir el pescado. Pelar las patatas, partirlas en trozos grandes y hervirlas con agua, sal, la cebolla partida en trozos grandes y una hoja de laurel.
Cuando las patatas les queden algunos minutos para estar tiernas del todo, pasarlas solas a una cazuela de barro, con un poco de su caldo, ponerlas de nuevo al fuego, colocar encima las rodajas de merluza y tapar la cazuela para que se hagan al vapor.
Si no se tiene una cazuela de barro, servirá una de acero que sea amplia, plana y presentable para sacarla a la mesa.
Mientras se cuece la merluza, (tardará entre cinco y diez minutos, según el grosor de las piezas), pelar el ajo, partirlo en rodajitas y refreírlo en un dedo de aceite, más o menos, en una sartén pequeña; cuando empiece a dorarse, retirar la sartén del fuego y añadir una cucharadita de pimentón. En cuanto la merluza esté en su punto, rociarla con el aceite rojo de pimentón y servirla inmediatamente en los platos, procurando dejar el caldo sobrante en la cazuela.

jueves, 21 de marzo de 2013

¿Qué ceno?



A veces, por la noche me encuentro cansada, con la nevera en las últimas y con muy pocas ganas de desordenar la cocina, pero tengo hambre y la idea de tirar del consabido yogur me parece muy poco atractiva.
Para cuando estéis en esas mismas circunstancias, os brindo cuatro  improvisaciones muy sencillas, que requieren, como mucho, 15 minutos. No son recetas para seguir al pie de la letra, solo os cuento lo que yo hago a veces con “desechos de tienta” que encuentro en la nevera. Pongo las cantidades para una persona, pero naturalmente se pueden multiplicar para dos o más. Es interesante usar la menor cantidad posible de cacharros, aunque por su sencillez estos platos requieren poco más de una sartén y un plato o ensaladera.

La berenjena olvidada

Una berenjena
Dos huevos
Aceite de oliva virgen extra
Sal

Partir la berenjena en rodajas de 1 cm de grueso, aproximadamente. Colocar las rodajas en un plato llano, rociarlas con unas gotas de aceite y meterlas en el microondas a máxima potencia durante unos 8 minutos.
Poner a calentar una sartén antiadherente (o que o se pegue), lo bastante amplia para que quepa toda la berenjena, con un poco de aceite, solo lo justo para que se engrase y asar las berenjenas, que ya estarán bastante tiernas por su paso por el microondas, hasta que estén tostadas y bien hechas por dentro. Pasarlas a un plato, ponerles sal (mejor en escamas, si se tiene a mano) y rociarlas con un chorrito de aceite. En la misma sartén, volver a poner unas gotas de aceite, cascar los huevos y cuajarlos a la plancha. Si se les quiere dar la vuelta hay que esperar un poco a que se hagan bien por debajo para que se despeguen fácilmente. Si se tapa la sartén no hace falta volverlos. Ponerlos en el plato junto a las berenjenas y comerlo antes de que se enfríe.

La última pechuga

Un filete de pechuga de pollo
Un limón
Un diente de ajo
Una cebolla
Aceite
Salsa de soja

Poner el filete en un plato y rociarlo con el zumo del limón y el ajo aplastado o picado. Mientras se macera unos minutos, picar la cebolla en tiras finas longitudinales y rehogarla con un poco de aceite hasta que esté blanda. Poner encima el pollo y dejar que se haga unos minutos por cada cara, añadir el limón en que se ha macerado y un chorro de salsa de soja y dejar que la salsa se reduzca un momento. No hace falta poner sal porque la salsa de soja ya es bastante salada. Servir inmediatamente.


Sobras en sobres
 
Un sobre de ensalada variada o la que se tenga,
Un paquete de gulas
Un diente de ajo
Sal, aceite y vinagre

Poner la ensalada en la ensaladera y aliñarla al gusto, aunque es mejor no echar demasiado vinagre.
Picar el ajo y refreírlo en una sartén con un poco de aceite. Añadir las gulas y rehogarlas rápidamente. Ponerlas sobre la ensalada, remover un poco y degustar el plato antes de que la ensalada se mustie demasiado.


Esos tomatitos tan monos

80-100 gr de pasta (por persona) de la clase que se tenga a mano
250 gr de tomates cherry
Un ajo
Una cebolleta o una cebolla pequeña
Aceite y sal
Queso parmesano o manchego recién rallado (opcional)


Poner a calentar el agua. Mientras, picar la cebolla y el ajo rehogarlos en una sartén con un poco de aceite de oliva. En cuanto hierva el agua, añadir la sal y echar la pasta. Agregar a la sartén los tomatitos partidos por la mitad y dejar que se hagan unos minutos, más o menos el tiempo que tarda la pasta en cocerse al dente. Escurrir la pasta y unirla a la salsa de tomate, dejando que se hagan juntas un instante.
Servir al momento, rallando el queso encima directamente, si es que se quiere poner.
Se pueden agregar a la salsa unas hojas de albahaca, si se tienen a mano, un toque de guindilla, pimienta, etc.









lunes, 11 de marzo de 2013

Conejo a la mostaza


Una manera de preparar el conejo tan sencilla como resultona.

Ingredientes

Un conejo de 1 kilo y medio, más o menos
Cuatro cucharadas generosas de mostaza fuerte
150 gr de crema de leche
Un vasito de vino blanco seco
Una ramita de tomillo fresco
Una cucharada de aceite
25 gr de mantequilla
Sal y pimienta

Usaremos el conejo entero, sin cabeza. Lavarlo, secarlo y sazonarlo con sal y pimienta. Calentar el horno a 215º C. Engrasar con aceite una fuente de horno y colocar en ella el conejo, concienzudamente untado con la mostaza, de manera que quede embadurnado por todas partes. Espolvorear por encima el tomillo desmenuzado y distribuir por toda la superficie la mantequilla partida en laminitas.
Meter el conejo en el horno y dejar que se haga 50 minutos, más o menos, regándolo con el jugo que suelta y el vino, que se añadirá cuando empiece a tostarse. Si se ve que queda un poco seco, añadir algo más de vino. En cuanto el conejo esté a punto, se pasa a una fuente de servir que tendremos caliente y lo reservamos al calor.
Se añade a la fuente del asado la crema y un poco más de mostaza, removiendo y rascando el fondo con una espátula para aprovechar todo el juego de la cocción. Pasar la salsa a un cazo y ponerla a hervir unos dos minutos para que se trabe. Bañar el conejo con la salsa y servirlo trinchado en doce trozos.

lunes, 4 de marzo de 2013

Pimientos rellenos de bacalao, una versión muy sencilla


Los pimientos del piquillo tienen mil versiones. Esta que os doy es muy sencilla y sabrosa.


250 gr de bacalao desmigado
Un envase de 500 gr de pimientos del piquillo
Un envase de 500 gr de tomate natural triturado
Una cebolla mediana
Un diente de ajo
Aceite de oliva virgen extra
Sal, pimienta
Un vasito de vino blanco, opcional


Se pone en remojo el bacalao 24 horas antes en agua fría y se cambia el agua un par de veces. Si se usa bacalao desmigado se hidratará y desalará antes. También se puede usar un trozo de bacalao del que se vende ya desalado.
Se pica fina la cebolla y se rehoga la mitad en una sartén con un poco de aceite, el resto se reserva. Cuando está bastante pochada se añade el ajo picado y uno de los pimientos del piquillo hecho trocitos; por último se añade el bacalao desmenuzado  y un poco más de aceite. Se baja el fuego y se mueve la sartén para que el bacalao suelte la gelatina y se emulsione con el aceite; normalmente no hace falta añadir sal, pero le va bien una vuelta de molinillo de pimienta. Cuando se vea que el bacalao está hecho y trabado, se pasa a otro recipiente. Mientras se enfría, se refríe en un poco de aceite el resto de la cebolla y cuando esté blandita se añade el tomate triturado, sal (poca) y media cucharadita de azúcar y se deja reducir al fuego hasta que quede bien concentrado.
Cuando se haya enfriado el relleno de bacalao se empiezan a rellenar los pimientos con ayuda de una cucharilla. Antes conviene escurrirlos bien del caldo que traen de la conserva.
Los pimientos ya rellenos se van poniendo en la salsa de tomate y se deja que den unos hervores. Si se quiere se puede añadir a la salsa un poco de vino blanco, para que quede un poco más líquida, pero siempre hay que dejarla reducir.
Se pueden tomar recién hechos, pero yo creo que ganan bastante si se dejan reposar unas horas o incluso de un día para otro.

miércoles, 6 de febrero de 2013

Salmorejo


Eres un gran favorito,
salmorejo cordobés,
y estás en el palmarés
por ser fresco y exquisito.
Tu receta facilito
a quien quiera prepararte:
échale un poco de arte,
un ratito de trabajo,
pan, tomate, aceite y ajo,
y todos querrán besarte.

El salmorejo sólo tiene ventajas y virtudes: sirve como entremés, como primer plato y como salsa; es a la vez nutritivo y ligero, económico y saludable. En cuanto a su preparación, si hubiera un currículum escolar de cocina, se estudiaría en primer curso de primaria.

Ingredientes

1 kg de tomates maduros
Un diente de ajo
Un chorrito de vinagre
Un cuarto de barra pan duro
Un dl de aceite de oliva virgen extra
Sal
Para el adorno: jamón y huevo duro picado

Poner el pan en remojo en agua muy fría con el vinagre y dejar que se ablande. Mientras, pelar los tomates, partirlos y quitarles las semillas, triturarlos con una batidora de mano o de vaso o lo que se tenga; añadir el pan escurrido, el aceite y la sal y seguir batiendo hasta que esté todo trabado. Si se ve que está demasiado espeso, se puede aclarar con un poco de agua bien fría, pero sin pasarse. Conviene probarlo para rectificar el punto de sal y de vinagre si fuera necesario.
También pueden triturarse directamente los tomates, sin quitarles antes la piel y las semillas y tamizar el puré obtenido antes de poner los demás ingredientes.
Enfriarlo en la nevera y en el momento de servir distribuirlo en tazones y espolvorear por encima el huevo y el jamón.


lunes, 28 de enero de 2013

Alcachofas rebozadas


Al hablar de churros en la entrada anterior, me he acordado de una delicia que tiene cierta afinidad con ellos, las alcachofas rebozadas. Tal como yo las hago, en realidad no son rebozadas, sino fritas en una especie de tempura, pero la idea es la misma.

Limpiar de hojas duras las alcachofas, cortarles la punta y partirlas en mitades o cuartos, según se prefiera.
Cocerlas en agua con sal y un chorro de limón, procurando que queden tiernas, pero enteras.
Sacarlas del agua de cocción y escurrirlas en un colador. Conviene ponerlas un rato sobre un paño o un papel de cocina para que queden lo más secas posible.


Mientras tanto, preparar una pasta con harina, una pizca de sal, un poco de levadura Royal y agua muy fría. Se puede hacer con agua con gas, sifón o incluso cerveza, y en ese caso no hace falta poner levadura. Se hace a ojo, añadiendo agua o harina, según haga falta hasta conseguir una papilla un poco espesa, pero sin pasarse. 


Calentar aceite en una sartén honda, que no sea muy grande. Envolver las alcachofas en la pasta, procurando escurrir el exceso, freírlas hasta que queden doradas y crujientes y servirlas cuanto antes para que no se enfríen.


Churros

Fotografía de Marta van Sitteren


¿De dónde vendrá el encanto
que tiene el churro castizo?
Debe ser de algún hechizo
y por eso gusta tanto.
De su poder yo me espanto,
pues solo es agua y harina
que en aceite se cocina
con salero y buena maña,
¡viva ese churro de España
que cualquier fiesta ilumina!


Para hacer churros, lo único que se necesita es disponer de una churrera, que es un utensilio muy barato y fácil de encontrar. Lo demás es muy sencillo, ya sabéis lo que significa decir que cualquier cosa "se hace como churros".
Conviene usar una sartén honda y, si se tiene mano, una rejilla para escurrirlos. Si no, se puede apañar uno con papel de cocina para absorber el exceso de grasa.

Ingredientes

Una medida de agua
Una medida de harina
Media medida de leche
Sal
Aceite para freír

Se ponen a calentar en un cazo el agua y la leche. Cuando hierva esta mezcla se añade un pellizco de sal y la harina de golpe. Se remueve hasta obtener una masa que se despegue del cacharro. Cuesta cierto trabajo trabajarla, porque queda espesa, pero se hace enseguida.
Es mejor dejar que la masa se enfríe antes de meterla en la churrera. Se pone a calentar el aceite y cuando esté punto se van echando los churros por tandas. Se sacan cuando estén dorados y se espolvorean con un poco de azúcar. Y a comerlos calentitos.


jueves, 3 de enero de 2013

Menestra de cordero

Una paletilla de cordero recental en trozos
Una cebolla grande o dos pequeñas
1/4 kg de guisantes ya desgranados, frescos o congelados
Tres o cuatro alcachofas
Una cucharada de harina
Medio kg de patatas
Un vasito de vino blanco

Aceite de oliva virgen extra
Sal, pimienta.




Se pone a calentar un poco de aceite en la cazuela que se vaya a usar o en la olla a presión y se rehogan los trozos de carne, previamente salpimentados. Cuando tomen algo de color, se añade la cebolla picada menuda y las alcachofas, limpias de hojas duras y partidas en cuartos; se sigue rehogando todo junto un poco más. Se espolvorea la harina, y después de darle unas vueltas para que se tueste, se añade el vino, y se deja cocer a fuego lento hasta que la carne esté tierna. Si se ve que se seca demasiado se añade algo más de vino o un poco de agua o caldo. En la olla a presión con 10 o 15 minutos será suficiente, en cacerola unos 40 o algo menos, según sea la carne.
Cuando falte un poco para terminar la cocción se añaden los guisantes y las patatas troceadas. En cuanto estén tiernas, ya se puede sacar a la mesa, aunque este plato está mejor un poco reposado.
Si se prefiere, las patatas se pueden freír y ponerlas como guarnición en el momento de servir.


Habas tiernas con tocino


Medio kg de habas tiernas
Una cebolla mediana
100 gr de panceta o bacon
Aceite de oliva virgen extra
sal, pimienta


Lo único que tiene importancia para que este plato esté en su punto es que las habas sean buenas y muy tiernas. Deben tener un color verde brillante y estar frescas y limpias de  manchas negras, tener un tacto muy suave y partirse con facilidad.
Quitar la hebra a las habas y cortarlas en trozos. Si son tan tiernas como deben ser, en realidad no haría falta, pero yo lo hago por precaución.
Picar menuda la cebolla y partir el tocino en tiritas.
Poner a calentar un par de cucharadas de aceite en una cazuela que no sea muy grande y rehogar un poco la cebolla y el tocino, añadir las habas, salpimentar, poner la tapa y bajar el fuego para que se hagan lentamente. Si se ve que se secan demasiado pronto, se puede añadir un poco más de aceite.
Estarán hechas enseguida, unos veinte minutos como mucho. Deben quedar sin caldo, solo con el aceite.
Este plato tan sencillo es una excelente guarnición y se conserva bien de un día para otro. Sin embargo, las habas tienen un sabor muy pronunciado y peculiar por lo que no le gustan a todo el mundo. A mí me encantan, pero nunca las pondría como primer plato para una comida familiar.  Es mejor sacarlas en pequeña cantidad, como acompañamiento y ofrecer otras alternativas, por si acaso.