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lunes, 4 de marzo de 2013

Pimientos rellenos de bacalao, una versión muy sencilla


Los pimientos del piquillo tienen mil versiones. Esta que os doy es muy sencilla y sabrosa.


250 gr de bacalao desmigado
Un envase de 500 gr de pimientos del piquillo
Un envase de 500 gr de tomate natural triturado
Una cebolla mediana
Un diente de ajo
Aceite de oliva virgen extra
Sal, pimienta
Un vasito de vino blanco, opcional


Se pone en remojo el bacalao 24 horas antes en agua fría y se cambia el agua un par de veces. Si se usa bacalao desmigado se hidratará y desalará antes. También se puede usar un trozo de bacalao del que se vende ya desalado.
Se pica fina la cebolla y se rehoga la mitad en una sartén con un poco de aceite, el resto se reserva. Cuando está bastante pochada se añade el ajo picado y uno de los pimientos del piquillo hecho trocitos; por último se añade el bacalao desmenuzado  y un poco más de aceite. Se baja el fuego y se mueve la sartén para que el bacalao suelte la gelatina y se emulsione con el aceite; normalmente no hace falta añadir sal, pero le va bien una vuelta de molinillo de pimienta. Cuando se vea que el bacalao está hecho y trabado, se pasa a otro recipiente. Mientras se enfría, se refríe en un poco de aceite el resto de la cebolla y cuando esté blandita se añade el tomate triturado, sal (poca) y media cucharadita de azúcar y se deja reducir al fuego hasta que quede bien concentrado.
Cuando se haya enfriado el relleno de bacalao se empiezan a rellenar los pimientos con ayuda de una cucharilla. Antes conviene escurrirlos bien del caldo que traen de la conserva.
Los pimientos ya rellenos se van poniendo en la salsa de tomate y se deja que den unos hervores. Si se quiere se puede añadir a la salsa un poco de vino blanco, para que quede un poco más líquida, pero siempre hay que dejarla reducir.
Se pueden tomar recién hechos, pero yo creo que ganan bastante si se dejan reposar unas horas o incluso de un día para otro.

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